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TuRemanso Romántico
La carta
de amor 
¿Quién
no se ha enamorado alguna vez? ¿Quién no ha
llorado por amor o quizás suspirado? El gran Dante
sostenía que "el amor mueve al sol y a las demás
estrellas", y cuando a Einstein le preguntaron cómo
era que los átomos se unian entre sí, el respondió
que era "por amor".
En términos más idealistas
Miguel Ángel dijo que el amor es el ala que Dios
ha dado al alma para volar hasta Él.
El amor está acompañado de
virtudes maravillosas como son la fe y la confianza. Hay
algo de mítico en el acto de amar, hay mucho de mágico
y poco de especulativo.
Novalis creía que "Todo objeto
amado es el punto central de un paraíso" y Séneca,
el gran estoico cordobés, dijo algo muy sabio: "si
quieres ser amado, ama".
Estas cartas son para ustedes: para los que
aman, para los que no son correspondidos, para los que sueñan,
para los descreídos de la vida, para los idealistas
y los materialistas, para los románticos y los pragmáticos,
para los que aman al ser que comparte sus vidas, para los
que aun no lo encontraron.
Los dejo con una carta de Demián
"Quizás no percibas, por ser
tu misma de aquella clase, cuanta filosofía hay en
las idiosincracias femeninas, cuantos rituales incomprensibles,
cuantas cadencias. Estás compuesta de agua, tal y
como enunciaba Tales que no pensaba en nadie más
que en tí misma... con tus ojos dulces enjugados
en lagrimas de cristal a punto de brindarme un suspiro...
a mi, simple mortal polvoriento. Tu eres toda manantial,
rio turbulento. Flujo y reflujo. Cambiante fuego de Heráclito
e inmutable ser de Parménides. Si Platón se
hubiera detenido en el eco de tu risa, qué distinta
hubiera sido su percepción del Bien. Quizás
Aristóteles al dejar de observar la manera en que
te pintas las uñas elaboró una teoría
acerca de la materia y la forma que concierne tan poco a
una realidad de ideas perfectas e inmutables. Si Locke hubiera
contemplado el baile de tus manos en el éter despreocupado
de tu aliento, o lo que es más hechizante aun, en
el mío... habría desistido de su teoría
empírica, porque no hay experiencia que conciba el
sortilegio de tus dedos recorriendo mi espalda. Si los filósofos
hubieran sabido apreciar aquella tersura estudiada de tu
piel, y los pases mágicos que convierten tus cabellos
en cascadas perfumadas... todo sería peculiar. Pero
no lo hicieron. ¿Por qué ningún filosofo
se demoró en tu mueca de berrinche, en las curvas
de tu ser perfecto, en tus caricias autoactibables...? Ninguno
estudio cómo esa potencia de madre se transforma
en acto ante cada caída mía, ante cada duda,
ante cada sentirme incomprendido. Si hubieran escrito de
tu dulzura y tu llanto que se enciende según medida
y se apaga según medida... pero una medida indescifrable
para mí, pequeño mortal que gime y espera
a la sombra de tu halo transparente. Si hubieran reflexionado
sobre tu timidez y tus reclamos.. quizás hoy podría
no enfadarme tanto. Pero que sabia que es la vida, pequeña
tortolita mia. Que perdido entre tus besos ya no dudo de
nada y enredado en tu vientre ya no puedo enojarme; porque
son tus lágrimas mi desconsuelo y tus sonrisas mi alegría.
Ay dulce princesa, en tus reproches me rebelo... el tiempo
que tardas en robarme el aliento... después, ya no
más.
Tuyo.
Quien te ama"
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