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Los exploradores*
Julio Cortazar
Tres cronopios y un fama se asocian espeleológicamente
para descubrir las fuentes subterráneas de un manantial.
Llegados a la boca de la caverna, un cronopio desciende
sostenido por los otros, llevando a la espalda un paquete
con sus sandwiches preferidos (de queso). Los dos cronopios-cabrestante
lo dejan bajar poco a poco, y el fama escribe en un gran
cuaderno los detalles de la expedición. Pronto llega
un primer mensaje del cronopio: furioso porque se han equivocado
y le han puesto sandwiches de jamón. Agita la cuerda
y exige que lo suban. Los cronopios-cabrestante se consultan
afligidos, y el fama se yergue en toda su terrible estatura
y dice: NO, con tal violencia que los cronopios sueltan
la soga y acuden a calmarlo. Están en eso cuando
llega otro mensaje, porque el cronopio ha caído justamente
sobre las fuentes del manantial, y desde ahí comunica
que todo va mal, entre injurias y lágrimas informa
que los sandwiches son todos de jamón, que por más
que mira y mira, entre los sandwiches de jamón no
hay ni uno solo de queso.
VIAJES
Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres
al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va
al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad
de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo
se traslada a la comisaría y labra un acta declarando
los muebles e inmuebles de los tres, así como el
inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama
va al hospital y copia las listas de los médicos
de guardia y sus especialidades. Terminadas estas diligencias,
los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad,
se comunican sus observaciones, y entran en el café
a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y
danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegr…a
de los famas".
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran
los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve
a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran
precios altÍsimos. Los cronopios no se desaniman
porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos,
y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa
ciudad, la hermos…sima ciudad". Y sueËan
toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que
ellos estšn invitados. Al otro d…a se levantan
content…simos, y as… es como viajan los cronopios.
Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas
y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a
ver porque ellas no se molestan.
CONSERVACION DE LOS RECUERDOS
Los famas para conservar sus recuerdos proceden
a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el
recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies
a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado
contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Exculsión
a Quilmes", o "Frank Sinatra".
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados
y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre
alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa
corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No
vayas a lastimarte", y también: "Cuidado
con los escalones". Es por eso que las casas de los
famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de
los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los
vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas
mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas
están todas en su sitio.
HISTORIA
Un cronopio pequeñito buscaba la llave
de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz
en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la
calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para
salir a la calle precisaba la llave de la puerta.
EL CANTO DE LOS CRONOPIOS
Cuando los cronopios cantan sus canciones
preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia
se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por
la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y
hasta la cuenta de los d…as. Cuando un cronopio canta,
las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no
comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo
escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus
bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera
una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que
la canción del cronopio es Salomé desnuda
danzando para los famas y las esperanzas que están
ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor
cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos
(los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo
al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno
y se pone también a aplaudir, pobrecito.
* Tomados del libro "Cuentos Completos:
Cortázar"
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