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Ideas para organizar el aula

por Silvia Candegabe

 

La reorganización del interior del aula y el modelo de rotación por aulas departamentales son otros modos posibles de aprovechar el espacio del que ya se dispone en la escuela. 

A menudo se afirma que la organización por ciclos y niveles, la extensión de la obligatoriedad y la incorporación de nuevos contenidos necesitan ser acompañadas por una adecuación de la infraestructura. Esto implica refaccionar o sustituir edificios de alta precariedad, dotar de agua potable y energía, construir aulas comunes, aulas especiales y más escuelas para satisfacer nuevas demandas. Pero también implica un uso más eficiente de los recursos disponibles, ya que si bien es cierto que existen carencias, no es menos cierto que muchas veces se pueden potenciar los recursos.

Es posible pensar en optimizar de diversos modos el uso de los espacios, reorganizando el interior de las aulas existentes y/o proponiendo un modelo de gestión alternativo al tradicional: la organización departamental, adecuada para el tercer ciclo de la EGB y, fundamentalmente, para el Nivel Polimodal.Un aula, muchos espacios

Según se sabe, no hay una distribución de asientos que sea ideal para todas las clases, todas las situaciones de aprendizaje y todos los estudiantes. Por ejemplo, la distribución en filas es apreciable cuando el docente quiere inhibir la interacción entre estudiantes (durante una conferencia, una demostración o un examen, por ejemplo), pero no es la mejor cuando el proyecto es de tipo cooperativo. Los docentes, entonces, pueden elegir "formaciones originarias" (es decir, semipermanentes, que sirvan para varias actividades en el aula) y cambiar a "formaciones especiales" para darle la variedad necesaria a la clase y para cumplir con las necesidades de una tarea determinada. La distribución de los asientos en el aula necesita facilitar la consecución de las metas pedagógicas del docente, sus objetivos con respecto al comportamiento de los alumnos. La distribución de los asientos tiene que ser compatible con el tipo de actividad y las necesidades de los estudiantes.

# La organización del aula en hileras supone la ubicación de la mesa del docente en una zona preferente; es un diseño de aula apropiado para situaciones de enseñanza en gran grupo en las que se utiliza la exposición verbal, el pizarrón o la presentación de material audiovisual. Pero no es un diseño adecuado para situaciones de aprendizaje físicamente activo.

# Los asientos y escritorios dispuestos en forma de herradura, rectángulo abierto por uno de sus lados, círculo o rectángulo completo son adecuados para debates o "mesas redondas", puesto que garantizan el contacto visual y verbal de los participantes entre sí.

# La disposición de las mesas del aula en pequeños grupos es adecuada para el aprendizaje interactivo (intercambio de información y trabajo cooperativo), tanto en el interior del grupo como de los grupos entre sí. Los alumnos agrupan sus pupitres de modo de conformar una mesa en común que permita al equipo trabajar con bibliografía, apuntes, cuadernos, libros, diarios, entre otros materiales. La mesa del docente no tiene una colocación preferente. Los grupos de estudiantes pueden realizar idénticas o distintas actividades, según los contenidos curriculares que se traten.

# Otra posibilidad es organizar el aula delimitando áreas de trabajo. Estas áreas deben estar claramente definidas mediante, por ejemplo, paneles, biombos u otros recursos disponibles que puedan ser desplazados según los requerimientos de la tarea. En cada "rincón de trabajo" puede ubicarse abundante material específico, visible y accesible para los alumnos. Debe ser posible transitar entre las distintas áreas, sin que ello implique la interrupción del trabajo.

Esta organización permite abordar diferentes aspectos de un proyecto desarrollado por la totalidad del curso; de ese modo, en cada espacio diferenciado, los subgrupos pueden realizar simultáneamente actividades distintas con un marco común. Si, por ejemplo, se propusiera la publicación de una revista escolar como proyecto interdisciplinario entre Lengua, Ciencias sociales e Informática, el aula puede organizarse en áreas en las que se desarrollen las tareas específicas requeridas. En un espacio en el que se reúnen diversas fuentes de información (libros, revistas, enciclopedias en papel o CD-ROM, Internet), un grupo de alumnos trabaja en la investigación, búsqueda y selección de material, tanto de textos como de imágenes; mientras tanto, en otro sector se diseña gráficamente la publicación (formato, colores, tipografías a utilizar; se resuelve cómo diferenciar las secciones con que contará la revista, la jerarquía de títulos; se prevé cómo pueden ser utilizadas las imágenes, ya sean fotografías o dibujos, etcétera).

En otra área del aula se realiza la redacción de originales y, luego, su edición, ya sea de modo manuscrito o utilizando una computadora, además de determinar qué imágenes acompañarán los textos. Es posible que, mientras tanto, otros alumnos produzcan ilustraciones originales para la publicación; en ese caso, será necesario establecer un sector de "arte" que cuente con los elementos necesarios (como papeles, lápices, marcadores, pinceles, pinturas). Posteriormente, el grupo que realizó el diseño gráfico se ocupará de "armar" los originales editados, "volcarlos" en la estructura prevista para la revista. Luego, estas pruebas de la publicación serán corregidas por el sector de edición y volverán al área de diseño hasta conseguir un armado final: el original de la revista.

La organización de áreas de trabajo dentro del aula constituye una alternativa creativa al uso habitual del espacio, que puede ser implementada con flexibilidad, según los recursos disponibles en cada caso.Cada aula, un mundo

Existe otra posibilidad de ordenamiento del espacio de la escuela, viable para el tercer ciclo de la EGB y, fundamentalmente, para el Nivel Polimodal: la organización departamental. En este modelo alternativo al de aula fija, los cursos de alumnos rotan por las aulas especializadas, que cuentan con recursos propios de cada área (equipamiento y material didáctico). La implementación de esta propuesta depende de una decisión institucional y excede el marco del aula, pero más allá de su posible viabilidad en una escuela en particular, conocer sus alcances permite apreciar ventajas y desventajas de los diferentes modos de organización espacial.

Esta organización implica la disminución de espacios ociosos (aulas vacías) durante la jornada escolar y resulta más "aplicable" en una escuela grande, con un número elevado de secciones. Su implementación requiere de una coordinación pedagógica muy fuerte y el diseño de la programación por parte de directivos y docentes. En este modelo, es sumamente importante trabajar en la organización de aulas y horarios: tener en cuenta la carga horaria curricular anual, cuántas horas de cada materia hay, por año y por ciclo. También será necesario prever el tiempo que implica, por ejemplo, el movimiento de los grupos entre las aulas, el que requieren los chicos para acomodar sus pertenencias, el necesario para trasladar equipamiento común a varias áreas. Si no se consideraran adecuadamente estos aspectos, los cambios no implicarían optimizar el uso del espacio de la escuela e, inclusive, podrían ser una fuente de desorganización.

El aula departamental es un aula de área y no de disciplina, donde se realizan actividades relacionadas entre sí en tanto pertenecen a espacios curriculares con afinidad de contenidos y metodologías. Cualquier aula que cumpla con la normativa vigente sobre arquitectura escolar puede organizarse como aula departamental aunque, en función de los requerimientos, sería óptimo que la superficie del aula departamental fuera de aproximadamente 60 m2 (es decir, un poco mayor que la del aula común). Es importante señalar que, a menudo, las escuelas ya disponen de "espacios departamentales" que, sin embargo, muchas veces se aprovechan solo parcialmente. Es el caso del laboratorio, un aula departamental en la que los alumnos pueden asistir a la clase teórica de Ciencias naturales, rodeados de los materiales propios del área, aun cuando no se realice una experiencia utilizando el equipamiento más específico. Lo mismo puede decirse del aula de Informática o del taller de Tecnología.

En las aulas departamentales se reúnen el equipamiento y los materiales didácticos específicos (gráficos, maquetas, publicaciones, material fotográfico, instrumental, útiles, proyectos elaborados por los alumnos de modo tal que puedan exhibirse en vitrinas, carteleras, etcétera). Sería ideal contar en el aula con equipo informático (computadora e impresora), sea cual fuere el área curricular en cuestión. Es deseable asignar espacios para el guardado de los materiales de trabajo y consulta propios de cada área (mapas, útiles de geometría, enciclopedias y libros específicos), y para la exposición de los trabajos realizados por los alumnos. Si fuera necesario, debe preverse que aquel equipamiento que comparten varias áreas sea trasladable de aula en aula (por ejemplo, que el televisor, la videocasetera y el retroproyector se ubiquen en mesas rodantes).

El aula departamental es un aula-taller, en la que se pueden desarrollar tareas individualmente, en distintos tipos de grupos o integralmente (la totalidad del curso). Sería beneficioso contar con pupitres un poco más grandes que los habituales, puesto que alumnos y alumnas del tercer ciclo de la EGB y el Nivel Polimodal necesitan a menudo ubicar sobre los mismos gran cantidad de útiles y ello permitiría trabajar cómodamente de a pares o formando grupos mayores. Como siempre, es fundamental dar al espacio, en cada momento, la mejor configuración posible de acuerdo con el tipo de trabajo a realizar; para ello, hay que tener en claro cuál es dicha disposición y destinar un tiempo a la ubicación del mobiliario: trasladar el escritorio o mesa del docente, los de los alumnos, las mesas rodantes con equipamiento, etcétera. Este espacio, entonces, es susceptible de organizarse internamente según los modos ya expuestos para el aula tradicional.

Para esta propuesta, es ideal que los alumnos puedan dejar momentáneamente aquellas pertenencias personales que no necesiten para la clase en casilleros (lockers) ubicados en los pasillos o en una habitación que no sea utilizada como aula. En general, aquellos edificios pensados para ser instituciones escolares poseen pasillos cuyas dimensiones posibilitan el desplazamiento adecuado que supone la rotación de alumnos entre aulas y permiten el emplazamiento de casilleros para uso de los alumnos.

Contar con espacios especializados desde el punto de vista curricular y que impliquen la rotación de alumnos presenta varias ventajas. Por un lado, puesto que pueden caracterizarse mejor los espacios, es posible generar mayor interés en el aprendizaje. Por otro, a diferencia del esquema en el que los alumnos permanecen en las aulas y los docentes se desplazan entre ellas, este sistema estimula el intercambio entre los docentes de una misma área, que comparten espacios mejor equipados y específicos para cada disciplina, y facilita la preparación previa y el dictado de las clases. También, rotar y desplazarse de un departamento al otro y utilizar todos los espacios del edificio contribuye a que los estudiantes se apropien del mismo y participen más activamente de la vida institucional, al mismo tiempo que supone una preparación para los estudios universitarios, caracterizados por este esquema de organización.

Ya sea en el interior del aula o en el nivel de la institución, siempre es posible imaginar alternativas al uso escolar del espacio, para responder con flexibilidad y adaptabilidad a las nuevas necesidades que pudieran surgir.

 

Para seguir en tema
Doménech, J. y Viñas, J., La organización del espacio y del tiempo en el centro educativo, Barcelona, Graó, 1997.

Heras Montoya, L., Comprender el espacio educativo, Málaga, Aljibe, 1997.

Acerca de la autora
Silvia Candegabe es arquitecta e integrante del Programa Nacional de Infraestructura del Ministerio de Educación de la Nación. Algunas consideraciones de este artículo provienen de un trabajo de investigación (en colaboración con Esteban García Girón y Juan José Lapponi), para el posgrado de Arquitectura Educativa (UBA) acerca de la adecuación de la infraestructura para el Nivel Polimodal.

(Nota extraida de "El monitor de la educación". Ministerio de Educación, República Argentina, 2001.)

 

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